Author: El Narrador

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Episodio 7.

Episodio 7.

En medio de la noche, tras el habitual adormecimiento en que cae la guardia, los dos colaboradores del mago abandonan su encierro, corren hacia la muralla que defiende el palacio y abren una de las puertas de acceso, permitiendo el ingreso de los soldados cristianos. Nada más penetrar en el recinto, los castellanos son recibidos con una andanada de flechas procedente de las almenas, y a continuación se ven rodeados por una nutrida tropa armada comandada por el visir. A pesar de su pericia militar, los forasteros sucumben a la manifiesta superioridad numérica nazarí y no tardan en entregar las armas.

Aprovechando el momentáneo clima de confusión, Abul Eben sale por la puerta de su residencia y se dirige a los aposentos de la princesa. Piensa que la muchacha lo acompañará en la huida, pero se encuentra con que ésta se ríe en su cara; ahora que los planes de dominio del reino han fracasado, la doncella no está dispuesta a unir su destino al del hechicero. Enfurecido, Abul Eben la toma entonces de la mano y la arrastra con violencia hacia afuera, donde se encuentra con que los soldados del rey lo están buscando.

La pareja es descubierta, perseguida y arrinconada junto a la Puerta de la Justicia, donde se produce una agria discusión entre Yusuf y el hechicero. El monarca acusa al mago de traición y haberle arrebatado los amores de la princesa, y éste no perdona que los celos del monarca haya obstaculizado su relación con la muchacha, aún cuando debería estarle agradecido por haber creado un artificio mágico que garantizará la inexpugnabilidad de su reino.

Ante la orden del soberano, los soldados avanzan sobre el brujo quien, haciendo un gesto, provoca una densa niebla que confunde a la tropa. A continuación la tierra se abre y traga a los fugitivos, mientras la voz de Abul Eben lanza una maldición que resuena enérgicamente en el aire: ""No la encontrarás, hasta que la mano alcance la llave". Cuando la humareda se disipa, no hay rastro del mago ni de la princesa, y sobre la piedra de la Puerta de la Justicia aparecen labradas una llave y una mano.

Los días pasan, y Yusuf sufre desesperadamente la ausencia de su amada. En su afán de recuperarla, recluta a numerosos obreros para que excaven en el preciso lugar donde desaparecieron Abul Eben y la doncella. Sin embargo, todo escuerzo resulta inútil, porque lo excavado un día aparece misteriosamente cubierto al siguiente. A pesar de ello, Yusuf se presenta cada mañana a presenciar las labores, deambulando como alma en pena entre montones de piedras y tierra, y sintiéndose incapaz de hallar consuelo a su pérdida.

Transcurrido un tiempo, las cosas terminan volviendo a la normalidad, y el Maju finalmente encuentra el sosiego para retomar sus escrituras. En particular la de un cuento que no para de darle vueltas por la cabeza, y al que titulará: "El mago y la princesa hechicera".

En medio de la noche, tras el habitual adormecimiento en que cae la guardia, los dos colaboradores del mago abandonan su encierro, corren hacia la muralla que defiende el palacio y abren una de las puertas de acceso, permitiendo el ingreso de los soldados cristianos. Nada más penetrar en el recinto, los castellanos son recibidos con una andanada de flechas procedente de las almenas, y a continuación se ven rodeados por una nutrida tropa armada comandada por el visir. A pesar de su pericia militar, los forasteros sucumben a la manifiesta superioridad numérica nazarí y no tardan en entregar las armas.

Aprovechando el momentáneo clima de confusión, Abul Eben sale por la puerta de su residencia y se dirige a los aposentos de la princesa. Piensa que la muchacha lo acompañará en la huida, pero se encuentra con que ésta se ríe en su cara; ahora que los planes de dominio del reino han fracasado, la doncella no está dispuesta a unir su destino al del hechicero. Enfurecido, Abul Eben la toma entonces de la mano y la arrastra con violencia hacia afuera, donde se encuentra con que los soldados del rey lo están buscando.

La pareja es descubierta, perseguida y arrinconada junto a la Puerta de la Justicia, donde se produce una agria discusión entre Yusuf y el hechicero. El monarca acusa al mago de traición y haberle arrebatado los amores de la princesa, y éste no perdona que los celos del monarca haya obstaculizado su relación con la muchacha, aún cuando debería estarle agradecido por haber creado un artificio mágico que garantizará la inexpugnabilidad de su reino.

Ante la orden del soberano, los soldados avanzan sobre el brujo quien, haciendo un gesto, provoca una densa niebla que confunde a la tropa. A continuación la tierra se abre y traga a los fugitivos, mientras la voz de Abul Eben lanza una maldición que resuena enérgicamente en el aire: ""No la encontrarás, hasta que la mano alcance la llave". Cuando la humareda se disipa, no hay rastro del mago ni de la princesa, y sobre la piedra de la Puerta de la Justicia aparecen labradas una llave y una mano.

Los días pasan, y Yusuf sufre desesperadamente la ausencia de su amada. En su afán de recuperarla, recluta a numerosos obreros para que excaven en el preciso lugar donde desaparecieron Abul Eben y la doncella. Sin embargo, todo escuerzo resulta inútil, porque lo excavado un día aparece misteriosamente cubierto al siguiente. A pesar de ello, Yusuf se presenta cada mañana a presenciar las labores, deambulando como alma en pena entre montones de piedras y tierra, y sintiéndose incapaz de hallar consuelo a su pérdida.

Transcurrido un tiempo, las cosas terminan volviendo a la normalidad, y el Maju finalmente encuentra el sosiego para retomar sus escrituras. En particular la de un cuento que no para de darle vueltas por la cabeza, y al que titulará: "El mago y la princesa hechicera".

Episodio 6.

Episodio 6.

La reciente visita al Maju ha convencido a Yafar de que una seria amenaza planea sobre el reino, y no puede dejar de pensar en la advertencia que le hiciera el vidente: que tuviera cuidado con los forasteros, pero no sólo con aquellos que moran en palacio, sino también con otros que se han infiltrado en la ciudad y a los que deberá localizar.

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Episodio 5.

Episodio 5.

En la aparente soledad de la periferia del Albaycín, amparados por la noche, el extraño grupo de cristianos se afana en fatigosos ejercicios militares. Su porte, y la suprema habilidad con la que se entregan al adiestramiento, los define como soldados de élite, experimentados en sinfín de batallas. Tan concentrados están en sus quehaceres que no advierten cómo, día a día, son observados desde una ventana cercana por otro particular vecino del barrio: Irví Ibn Washin, el Maju.

Pero no sólo los soldados cristianos se preparan para alguna misión. También el resto de protagonistas se muestran activos. Como el nuevo visir, que acude de incógnito a ver al Maju. Yafar, a pesar de su cargo, es un hombre sencillo, un hombre del pueblo a quien nadie regaló nada. Su ascenso social se debe a méritos propios, y no por parentesco con el monarca o por tener orígenes nobles. Es su procedencia plebeya la que le ha hecho un hombre supersticioso, y como tal visita ocasionalmente al Maju, hombre sabio a quien las gentes sencillas de la ciudad acuden en demanda de revelaciones y vaticinios.

En cuanto al mago, que permanece recluido con sus colaboradores, bajo la constante vigilancia de varios soldados, continúa burlando la guardia siempre que desea. Una de tantas noches, tras los efectos soporíferos del conjuro, Abul Eben y uno de sus hombres salen por la puerta, pero mientras el primero se dirige a los aposentos de la princesa, el segundo escala la muralla, valiéndose de unas enredaderas, y se desliza al otro lado del recinto de palacio. Es esa misma noche cuando el hechicero confiesa a la muchacha su intención de derrocar a Yusuf I y hacerse con el poder del reino, siendo ella la reina que ha de acompañarlo. Conocedor de las naturalezas humanas, ninguna sorpresa se dibuja en el rostro del mago cuando la expresión de la cristiana se tuerce en una sonrisa perversa, cargada de ambición y ansiosa de poner en práctica la traición. Ella es la cómplice perfecta, además de la mujer de quien está enamorado.

Muy poco después de que el brujo revele los pormenores de su plan a la doncella, un sujeto, ataviado con capa y capucha negra, se persona en la lejana casa del Albaycín donde se refugian los cristianos. Su llamada a la puerta interrumpe los ejercicios militares que, como cada noche, acometen los ocupantes de la vivienda. Al abrirle, el visitante pide hablar con el jefe del grupo, y hace entrega un anillo perteneciente a la princesa, como revela el escudo de los Salazar grabado en su superficie. Inmediatamente el extraño es invitado a pasar, e instantes más tarde se halla en animada conversación con el capitán de los soldados.

Al día siguiente, el visir y el rey se presentan de improviso en la Madrasa, caracterizados como humildes ciudadanos y penetrando en el edificio por una secundaria puerta lateral. Una vez dentro, son conducidos por un criado a presencia de los más altos dignatarios de la institución, que los aguardan reunidos en torno a una amplia mesa. Tras las reverencias habituales, Yusuf cede la palabra a su valido quien, aludiendo a "fuentes confidenciales", comparte su certeza de que graves peligros se ciernen sobre Granada.

Episodio 3.

Episodio 3.

A la mañana siguiente al ataque, en los montes aledaños a Granada, una patrulla militar se encuentra con la joven cristiana, desvanecida sobre el lomo de un caballo que avanza a paso lento.

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Episodio 2.

Episodio 2.

Una falsa calma se instaura entre las distintas facciones, con sutiles movimientos en la sombra y ojos detrás de cada esquina. Parece que no ocurre nada, pero sucede justo lo contrario; bajo una apariencia de quietud se agita una gran turbulencia de intenciones y complots, acechanzas e intrigas.

Es en esta coyuntura, que un asombroso acontecimiento sorprende a todos: de la noche a la mañana, un formidable puente se materializa sobre el río Darro, entre el Albaycín y la Alhambra. De su autoría nada se sabe, aunque las sospechas iniciales apuntan al mago Abul Eben. Éste lo niega con vehemencia y entonces las miradas se vuelven hacia el Maju, que ni desmiente ni confirma, dejando el misterio en todo lo alto.

Episodio 1.

Episodio 1.

Como presagiando los acontecimientos fantásticos que comenzarán a tener lugar en la ciudad a partir de entonces, esa noche el cielo aparece cubierto de una inhabitual y resplandeciente gama de colores, y las nubes se arremolinan caprichosamente alrededor de la torre, transportadas por un fuerted viento que cruza la ciudad de norte a sur y de este a oeste. Todo conforma una atmósfera de enigma e irrealidad que provoca una mezcla de temor y curiosidad en los habitantes de Granada. En particular en aquellos que han sido convocados por el mago para asistir a la revelación del secreto celosamente guardado. Únicamente el hechicero mantiene una sonrisa perenne en la boca, disfrutando del desasosiego expresado en los rostros del rey, visir, soldados y notables reunidos en el patio aledaño a la torre.

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Episodio de Introducción.

Episodio de Introducción.

Granada, 1351

La Reconquista está casi completada, y los dominios árabes se reducen a la posesión del reino de Granada. En este contexto, Castilla se encuentra a las puertas de una guerra civil: muerto el rey Alfonso X, dos bandos pasan a enfrentarse. De un lado, los partidarios de su legítimo heredero, Pedro,que accederá al trono como Pedro I; de otro, los partidarios de Enrique deTrastámara y Fadrique Alfonso de Castilla, hijos ilegítimos del fallecido monarca.

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